ENTREVISTA A FRANK NOËL SENSEI, por Horst Schwickerath

Entrevista realizada para Aikidojournal nº 23, 2007.  Traducido por Juantxo Ruiz, agosto 2012 (que el lector disculpe las posibles erratas…). 

“… El aikido es una manera de vivir con los otros (…) Es un útil de civilización, un útil de orden social, que pasa evidentemente por el desarrollo personal.”  

– ¿Hace mucho tiempo que esta Vd. Aquí, en este dojo?

Practicamente 20 años. 

– ¿Y ha tenido Vd. siempre su propio dojo?

No, cuando llegué a Toulousse trabajé durante cinco años con dos amigos en otro dojo. Y aquí, en el mio, desde 1988. 

– ¿Cuándo comenzó a practicar Aikido?

Comencé en 1968, en Paris. 

– ¿Y porque Toulousse?

Cuando regrese de Japon no tenia ganas de volver a Paris y Toulousse me parecio bien. 

– ¿Y con quien comenzó Vd. en Paris?

Con un grupo de alumnos de Nakazono, entre ellos Christian Tissier y Paul Muller, y después muy pronto con Nakazono sensei en persona. 

– ¿Cuánto tiempo ha pasado en Japon?

De 1972 a 1980, durante ocho años, esencialmente en el Hombu Dojo, con Kisshomaru Ueshiba y todos los otros senseis del Aikikai, pero sobre todo con Yamaguchi sensei. 

– ¿Era Vd el unico francés en aquella época?

No, en absoluto; cuando llegué Christian Tissier estaba allí desde hacía dos años,  el me guio  y me ayudo al comienzo, y mantuvimos una estrecha relación durante cinco  años, antes de que el regresara. Alain Guerrier estaba también allí. 

– ¿Y cuando Vd volvio, en 1980, tubo una razon especial para venir a Toulousse?

No, ninguna en especial. 

– ¿Por qué no volvio a Paris?

No me gusta Paris, es una ciudad donde no tengo ganas de vivir. 

– Vd fue a Japon a causa del Aikido…

Allí estudie también música, pero mi motivación principal era el aikido. 

– ¿Y después de ocho años, Vd considero que era suficiente?

Si y no. Es decir que al cabo de cierto tiempo se tiene la impresión de comenzar a andar en circulos. Se tiene dificultad en salir de un circulo, a salir de sus costumbres, y el hecho de volver era un poco la manera de convertirme en adulto, de marcar una ruptura, un tiempo de parada en el aprendizaje y volar con mis propias alas: el paso a la edad adulta, en cierta manera. 

– ¿Qué edad tenía cuando volvio?

Me fui con 22 años, y tenia treinta cuando regresé. 

– ¿Practicó otras artes marciales antes del aikido?

Habia hecho un poquito de Judo, durante dos años, cuando era un adolescente. Pero no muy seriamente. 

– ¿Qué diferencia había para Vd entre el judo y el aikido?

Pienso que no tienen mucho que ver. Es otra cosa, otra historia, otra aventura, otra perspectiva. Aunque hay puntos comunes, desde luego. Pero la experiencia, la vivencia de una aikidoka no tiene nada que ver con la de un judoka. No se busca lo mismo, no se desarrolla el cuerpo de la misma manera, no se desarrolla la relación con el otro de la misma manera. Es muy diferente. 

– ¿En que medida el aikido es un arte marcial?

Es totalmente un arte marcial, el problema es saber que se quiere decir cuando se habla de “arte marcial”. Si se considera que arte marcial quiere decir “técnica de combate”, el aikido no es una técnica de combate. Pero si se considera en “arte marcial” sobre todo el aspecto “arte”, es decir, algo que se desarrolla con una perspectiva infinita, el aikido es plenamente un arte marcial. “Arte” por que se esta en una búsqueda perpetua y “Marcial” porque se se refiere al conflicto,  al combate. Por lo tanto, no es una técnica destinada a aprender a pelear para una aplicación inmediata tratando de ser eficaz lo más rapido posible. No es en absoluto eso. Es utilizar la hipótesis del conflicto para una busqueda personal y social. 

– ¿Y hoy Vd es profesional?

Si. Desde 1980, ya hace veintisiete años que soy profesional (La entrevista se realizo en 2007). 

– O Sensei, sus alumnos directos, se entrenaban intensamente practicando a tiempo completo. Hoy en día  semejante entrenamiento físico es muy raro…

¿A que llama Vd entrenamiento físico? 

– Cuando yo comencé Aikido, fue en Alemania con el maestro Asai. El era entonces ligero y ágil como un gato, y muy musculoso. Y la intensidad del entrenamiento que nos daba estaban en consecuencia. Hoy, en los dojos, es raro que el entrenamiento sea tan intenso.

Para empezar pienso que la palabra “entrenamiento” no conviene en absoluto al aikido. En aikido no se entrena, se practica. Un entrenamiento es algo que esta destinado a una aplicación; uno se entrena para hacer otra cosa. Se entrena para una competición, se entrena para una meta en el tiempo. El aikido no es eso. El fin de la practica, es la practica. El fin de la practica es estar siempre mejor en la practica, y utilizar esta para mejorar sus cualidades humanas, tan ampliamente como sea posible. En ese marco, el aspecto físico forma parte lógicamente de la practica del aikido, es uno de los tres aspectos tradicionales de la practica. Se tiene la costumbre de considerar  la trilogía “shin-gi-tai” (lo mental, la tecnica y el fisico), como los tres aspectos de la persona que se tratan de desarrollar para ponerlos en sinergía.

Así pues, evidentemente lo físico forma parte de la practica del aikido y el desarrollo físico es uno de los objetivos. A decir verdad, haría falta hablar del desarrollo y de la preservación del físico. Dicho esto, el problema que existe actualmente, y es quizás a lo que Vd hace referencia, es a que la población de aikido ha envejecido considerablemente en relación con la primera época. Vd. habla de Asai Sensei; cuando el llego a Europa tenia 24 años, creo, y eso cambia considerablemente las cosas. Pues actualmente hay relativamente pocos practicantes que estén en esa edad. Y evidentemente el desarrollo físico se va a hacer sobre otros criterios, sobre otras prioridades. Pero los jóvenes que  comienzan aikido, aquellos que yo conozco, los que trato, incluso aunque no existan en la practica del aikido ejercicios que sean específicamente fisicos, siempre esta unido a la practica,  a la relación con el otro, estos jóvenes desarrollan un físico completamente… “felino”, como dice Vd., con todo lo que se requiere de tono, de movilidad, de disponibilidad, que son todas ellas cualidades físicas. Dicho esto, hace falta ver todo esto en relación con el contexto: si hay practicantes que comienzan con 35-40 años, no se puede evidentemente pedirles cualidades físicas que serian propias de alguien que ha comenzado a los 18 años. 

– ¿Y hoy en día pasa lo mismo en Japon, no es así?

En Japon hay muchos practicantes estudiantes, que son jóvenes. El problema es que muy pocos continúan.  Es una especie de pasatiempo pasajero durante dos o tres años, dentro de los clubs universitarios. Muy pocos de ellos se comprometen profunda y seriamente en la práctica del aikido. Es pues un poco difícil saber quien esta en ese punto. En el Hombu Dojo la “población” es relativamente mayor. Bueno, no son “personas mayores”, pero tampoco son jóvenes. En su mayoría no son gente que están en la veintena, sino gente que esta entre treinta y cuarenta años. 

– ¿Ha vuelto Vd. a Japon?

Si, vuelvo regularmente todos los años. 

– Y entre 1972 y 1980, ¿ya era asi?

Si, creo que era un poco parecido. A los jóvenes practicantes se les encontraba sobre todo en el medio universitario. Pero habia una calidad técnica bastante pobre en conjunto, salvo en algunas universidades que se beneficiaban de la enseñanza de los grandes senseis. Habia algunos, pero no muchos. En la mayor parte de los casos, la gente que se ocupaba de los clubs universitarios no tenian mas allá de cuatro o cinco años de práctica; eso no puede dar una calidad de enseñanza interesante. 

– Yo creía que en Japon nadie enseñaba antes de ser por lo menos 6º dan.

No en el contexto universitario. A veces acude un autentico shihan, pero solo de vez en cuando, una vez al mes quizas, para supervisar. Pero cotidianamente, son gente muy poco experimentada los que dirigen la práctica. Aunque desde luego no se puede generalizar; hay casos y casos. Pero a nivel global es asi. Y es ahí donde se encuentra a los practicantes jóvenes. En los dojos privados, municipales, no hay muchos jóvenes de 20-25 años. Es un poco como en Francia, la población ha envejecido mucho. 

– Ya no es posible como antes tener cursos que duraban cuatro semanas, como era el caso (en Francia) en los años sesenta y setenta en Annecy o en Desenzano en Italia. La gente trabaja, tiene familia… Los cursos no duran mas allá de una semana… ¿Vd hace cursos en verano?.

Si, hago cuatro semanas de curso. 

– ¿Las formas de ataque son un problema para el aikido?

Eso depende de lo que se quiera hacer. Si se considera que el aikido es una técnica de combate, evidentemente hará falta trabajar mucho los ataques. Si se considera que la prioridad es un desarrollo global de la persona en un marco social, en un marco de confrontación con los otros, en un marco de reencuentro con los otros, entonces hará falta tomar los ataques como lo que son. Es decir que, incluso si son malos ataques, incluso si son falsos, será necesario hacer algo con ellos, pues es la realidad de la práctica. Todo depende del punto de vista, depende de la prioridad que se quiere dar a la práctica, de la orientación principal que se le quiere dar. Yo considero que, evidentemente, hay reglas, o mas bien, reglamentos a hacer para tener una cierta coherencia en los ataques, en términos de distancia, de precisión. Ciertamente. Sin embargo no pienso que sea indispensable, para desarrollar una práctica de aikido interesante, centrarse sobre un trabajo especifico de ataques que requeriría, digamos, la mitad del tiempo… No pienso que eso sea necesario. Creo que hay tantas cosas que hacer, tantas cosas que desarrollar, incluso con “malos ataques”, con ataques  que son…como son… Se puede pensar  que se puede hacer todavía mas, pero en aikido siempre se puede mejorar, siempre se puede hacer mejor: el objetivo es infinito.Asi pues, personalmente, no considero que eso sea un problema. El problema concreto de la práctica es más bien como organizar la repetición. Porque el 80 % de la práctica es la repetición de aquello que ha mostraod el profesor. Despues hay aproximadamente un 20 %

de práctica mas libre. Lo esencial de la práctica es la imitación, la reproducción, la repetición de aquello que ha mostrado el profesor. Eso quiere decir que los dos compañeros (uke y tori) saben lo que va a suceder. Y la dificultad esencial es no anticipar, es decir, no desarrollar la situación antes que no se haya producido. Ese es el auténtico problema del aikido: como no anticipar, como no estar en el papel en el que sabemos lo que ocurrirá, sino estar siempre como si uno fuera ingenuo, espontáneo, como si se descubriera en cada momento la situación.  Eso es un problema concreto de la gestión de la práctica, y de la gestión de la enseñanza también, evidentemente. Asi pues, al nivel del profesor, como hacer para que los alumnos no caigan en esa trampa, y al nivel de los practicantes, que hacer para que uno mismo no caiga a su vez en esa trampa. Es una cuestión de atención y de rigor para el practicante, una cuestión de puesta en situación, de puesta en escena para el profesor, que puede favorecer o no una cierta autenticidad de la practica. Eso me parece mas una dificultad concreta, que el tema de los ataques. Como hacer para que la repetición no sea simplemente idéntica a ella misma, sino que cada vez, en el interior de esa repetición, exista una ausencia situación de descubrimiento y de trabajo. 

-Saito Sensei decía que lo que se practicaba en el Aikikai no era el aikido auténtico.

El Aikikai podría decir lo mismo también. Todo el mundo puede decir eso. Todo el mundo puede situarse como el depositario único del aikido auténtico. No creo que eso haga avanzar mucho las cosas. Se puede decir eso pero creo que el aikido no pertenece a nadie e incluso, en última instancia, ni siquiera a O Sensei. El aikido no es un sistema terminado, no es un sistema cerrado y definitivo en donde de lo que se trata es de aprender y seguidamente reproducirlo de una manera idéntica. No es así como yo lo entiendo,  no es esa la manera en la que tengo la impresión de que deba transmitirse, no es así como tengo la impresión que es vivido por los principales actores. El aikido es una perspectiva, una idea de lo que pueden ser las relaciones humanas, de los que deberían ser, quizás, las relaciones humanas. Es esa idea, ilustrada con algunos principios, con algunos elementos de método, para intentar ir en esa dirección. Eso es el aikido. ¿Qué hacemos con eso? Se intenta comprender los principios, se intenta comprender ese método y ponerlo en práctica para descubrir cosas, para descubrirse a uno mismo, para descubrir como se va a articular (a armonizar) con la vida de los demás, como administrar nuestros impulsos, como intentar  domesticar  nuestra agresividad. Pero, a mi entender, no hay que considerar al aikido como un sistema terminado. Es un sistema, en la medida en la que hay elementos que contribuyen a ir en una misma dirección; pero la utilización de estos elementos es extremadamente libre, a mi juicio. Y es justamente  jugando con esta libertad de uso como se va a avanzar, en lógica con el “do” del aikido.

“Do”, es un vía, un descubrimiento, un viaje.  No es auténticamente un aprendizaje. De esta manera pienso que toda la gente que, de manera más próxima o más lejana, son los herederos de O Sensei, están en la lógica del aikido. Creo que es un error, una visión muy estrecha, querer reducir el aikido a simplemente un conjunto de técnicas que O Sensei habría practicado, por oposición al resto. El aikido es una manera de buscar (investigar), de descubrir, por lo tanto esta abierto: no es un sistema cerrado. 

-Vd. habla mucho del aspecto social del aikido.

Por supuesto, el aikido es una manera de vivir con los demás. Se trata de cómo posicionarse en relación al otro, de cara al otro. Como reaccionar a sus acciones, como comportarse frente a el, ya sea amigable o no.   Es un útil de civilización, de orden social, que pasa evidentemente por el desarrollo personal. Pero a mi juicio el objetivo es más el orden social que el desarrollo personal. Este esta al servicio del orden social. Se trata de construir una civilización, una sociedad más armoniosa. El aikido es una empresa de civilización, no tengamos miedo de la palabra.  

-Pero en el mundo del aikido no se encuentra mucha armonía…

Lo que cuenta desde el punto de vista del “Do”, no es tanto la armonía como la busqueda de ella. Y para buscarla hace falta que, evidentemente, no exista… Así nos encontramos en una situación de trabajo interesante. Y, si, de la misma manera que tenemos necesidad de una simulación de ataque para trabajar sobre el tatami, en el plano abstracto o político hay una necesidad de ausencia de armonía para poder buscarla. Por eso todo va bien. 

-Hace unos años realice una serie de entrevistas en Austria y hable con alguien del Ministerio de Deportes que me dijo: “Francamente, si los aikidokas comenzaran a vivir en armonía, yo comenzaría a hacerme preguntas…” Es así en todos los paises. ¿Cree Vd en la posibilidad de una federación única en Francia?

Actualmente no, en absoluto, porque la situación política del aikido esta completamente bloqueada. Pienso que, si se quiere hacer una federación, lo primero que hay que hacer es cambiar los dirigentes. Creo que los dirigentes de las dos principales federaciones tienen una gran responsabilidad en el conflicto actual. Pienso que los problemas personales son muy importantes. A corto plazo no creo en absoluto que se va a conseguir hacer una federación única.  Hace falta cambiar completamente el modo de organización, y sin duda cambiar las personas. Entonces, quizás… pero por el momento, no es posible. 

-Hay algunas ligas (federaciones territoriales) que o han conseguido…

Si, teóricamente es posible y sobre el terreno algunas veces funciona. Pero ocurre que los dirigentes nacionales de la FFAB (Federación francesa de aikido y de Budo, creada por el maestro Tamura) y los de la FFAAA (Federación francesa de Aikido, Aikibudo y Afines, engloba a maestros como Noel, Tissier, etc) están actualmente en posiciones ideológicas muy opuestas y no intentan de ningún modo acercarse los unos a los otros, ni los unos, ni los otros. Intentan  tener la razón, intentan romper las posiciones del otro, pero en absoluto intentan acercarse ni encontrar una solución que sea aceptable para los dos puntos de vista. 

-¿Donde se sitúa exactamente el problema?

Sería muy largo y muy complicado de explicar: es ya una larga historia, que no se puede resumir en cinco minutos. Digamos que hay problemas auténticos, y falsos. Los problemas auténticos es que culturalmente, técnicamente, pedagógicamente, las dos federaciones son sensiblemente diferentes. Hay practicas que verdaderamente se diferencian. No es monolítico, claro. Todo el mundo no hace lo mismo, ni en la FFAAA ni en la FFAB. Esta lejos de ser monolítico pero globalmente, por lo menos, tanto en el plano cultural, de organización, como en el pedagógico-técnico, las dos federaciones funcionan de manera muy diferente. Así,  es un auténtico problema saber como se podría hacer para que convivieran juntas. Porque eso no ocurrirá  de una manera natural. Hará falta hacer auténticos esfuerzos de comunicación. Sin embargo pienso que esto es posible si se intenta hacer honestamente y con buena voluntad, apertura y curiosidad el uno por el otro. Pero, junto con esto, están los falsos problemas. Mas que “falsos problemas”, habría que decir “problemas fabricados”, que son creados por actitudes políticas demasiado rígidas. Es decir que si tanto una como otra federación intentan llevar al contrario a sus posiciones sin querer cambiar nada, evidentemente eso no puede funcionar.