Aikido y cáncer, por Miguel Baena

Queremos compartir con todos vosotros el testimonio de uno de nuestros compañeros, Miguel Baena,  uno de los profesores de nuestros dojo. Sobran los comentarios:
“Hace poco mas de 1 año me diagnosticáron Cancer, para ser mas exactos un cancer de Cavúm de tipo escamoso con múltiples Adenopatías Metastásicas en cuello y cabeza; siendo una tumoración bastante agresiva y extendida y atendiendo a su localización no se contemplaba en ningún momento una posible operación del mismo.
Ante la situación inesperada (casi siempre lo es) que se asomaba frente a mí, decido tener una actitud de carácter Activo-Positiva (término acuñado por el Maestro Kitaura) conrespecto a la enfermedad.
Início tratamiénto de quimioterapia en el mes de Marzo,que combíno con otro de Medicína Cuántica a través de Mónica (la que va a ser mi naturopata durante todo el proceso) y mis hábitos alimentarios cambian radicalmente por que es en esta disposición Activo-Positiva donde todas las herramientas van a ser necesárias para enfrentarme a esta nueva etápa de mi vida,es aquí tambien cuando el Aikido va a tomar especial releváncia (más si cabe) en mi recuperación.
Soy practicánte de Aikido desde hace 35 años y aun reconociendo mi propia torpeza,he de decir que es en la práctica de este Arte Marciál donde mas cómodo me siento, y es decisión firme aprovechar la experiencia adquirida para iniciar un trabajo sobre las células cancerígenas que conforman mis tumóres. Decído por lo tanto no entablar lucha alguna con la enfermedad y abordarla siendo consciente que tambien forma parte de mí,es decir,cada una de las células cancerígenas son y estan integradas en mí,tambien son Yo.
Por lo tanto a través de un procéso mentál bastante sencillo (Visualización) les concedo a estas células el status de Ukes a la vez que dispongo Doguis y Hakamas para cada uno de los Glóbulos blancos que se van a encargar de cambiar la información con éstas células malígnas, como Tatami habilíto el total de mi cuello y cabeza y en los sucesivos meses haré acudir a esta sala a una multitud de glóbulos blancos moldeados en mi mente, como atentos y disciplinados Aikidokas que incansablemente acudirán a disfrutar del entrenamiento ocupándose cada uno de ellos de alguna de las células a tratar.
Con este método trabjaré mentalmente todo lo estudiado hasta hoy, a la vez que ocuparé mis pensamientos en algo constructivo (es fácil caer en una depresión a medida que el cuerpo se va deteriodando); no obstante, necesitaré del cariño de mi familia y amigos, del apoyo de mis compañeros y sobre todo de la dedicación de mi pareja, mi Uke, mi enfermera, mi maestra en muchas ocasiones y que estará a mi lado para empujar cuando las fuerzas me falten.
Agradezco también el espácio prestado por mi compañero Carlos González para impartir clase después de cada uno de los 3 ciclos de quimioterapia y a Mikel Pascuál por haber grabado cada una de ellas. En junio tra el 3º ciclo de quimio doy la ultima clase hasta que me reincorpore en septiembre, el cuerpo ya no esta en condiciones para la práctica, no así mi mente, ni mi voluntad que permanecen ferreas en lo que concierne a mi dedicación constante a la práctica (jamas he practicado tanto) tras los ciclos de quimio se me asignan 33 sesiones de Tomoterapia (radioterapia)  y 3 sesiones de quimio de sofá (solo recibiré 2, la última la rechazaré por falta de fuerzas). A medida que pasan los dias me encuentro mas débil y parece ser que el cancer tambien se va debilitando,en mi cabeza se sigue haciendo Aikido, pero no siento acritud en la práctica, además el Tatami lo visualizo mas despejado, mas limpio, mas sano, siento que la remisión es posíble, a la vez que me mantengo atento y asumo que lo contrario tambien puede ser, durante estos pocos meses he sido testigo del dolor que esta enfermedad provoca y de lo larga y dura que se hace para todos.
Hace días que no como y beber es una angustia, queda poco para acabar pero mi organismo se rinde, se decide mi ingreso y se me consulta si quiero continuar, afirmo mediante gestos (mi garganta no me  permite hablar) y es a mediados de agosto cuando acabo el tratamiento. Solo han sido 6 meses, pero han estado plenos de vivencias, algunas de ellas fáciles de describir, otras no. En poco mas de 1 año las secuelas del tratamiento iran desapareciendo y poco a poco iré recuperando la forma, a dia de hoy el dictamen Médico es de posible remisión total.
La lectura que saco de este ultimo año en mi vida es frúctifera, destaco sobre todo lo positivo de esta experiencia, lo que me ha aportado para entender quien soy y quien quiero ser, ahora sé un poco mas de lo que sabía antes, aunque lejos, muy lejos de lo que me gustaria saber. Y en lo que a Aikido se refiere para mi queda claro que ha formado parte del proceso de recuperación y que mi compromiso con este Arte Marcial se ha reforzado de manera clara a sabiendas de lo mucho que le debo..